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  1. Esta es la segunda parte, que completa mi pequeño review sobre el Bottlehead Crack OTL Headphone Amplifier. Como ya les comenté, al momento de finalizar la construcción del amplificador solo tenías mis viejos y fieles audífonos Sony MDR-CD570 de 32 Ohms para probarlo, quedando pendiente la parte más importante del review: Contarles como suena con audífonos apropiados para un amplificador con salida de alta impedancia. En esta segunda parte y final les quiero contar como fue mi proceso completo para elegir los audífonos que van a acompañar este amplificador por largo tiempo, con la esperanza que mi experiencia le sea útil otra persona que se esté iniciando en la búsqueda de audífonos, ya que yo partí igual, desde cero y teniendo como única referencia mis viejos audífonos, que por fin van a descansar después de 18 años. Primero quiero actualizar un poco la información y contarles que, si bien Mr. B recomienda encarecidamente usar este amplificador con audífonos por sobre 150 Ohms, esto no quiere decir que no funcione con otros audífonos, ya que la impedancia no es el único factor que influye, también depende de la eficiencia de estos. A modo de ejemplo, existen usuarios que reportan un buen match con algunos modelos de audífonos Grado, que son de 32 Ohms pero muy eficientes. Así mismo, yo tampoco noté mayores diferencias con mis Sony, mientras que otros usuarios han comentado que con otros audífonos de baja impedancia el sonido pierde cuerpo, sobre todo en los bajos. En conclusión, es una cuestión de suerte y si ya tienes tus audífonos favoritos no pierdes nada con probar, el amplificador no sufrirá ningún daño al usarlo con audífonos de baja impedancia. Habiendo aclarado estos puntos, les cuento de mi corto pero intenso periplo para la búsqueda de unos audífonos para este amplificador. AGRADECIMIENTOS Antes de partir quiero detenerme un poquito para destacar la importancia de la comunidad que forma este lindo foro y agradecer a todos por la buena onda, pero muy especialmente a @Oscar, @Gonzo y a @maguilarp. Resulta que sin su disposición a prestarme audífonos para hacer mis pruebas, jamás podría haber tomado una decisión tan bien informada y con tan poca incertidumbre. Sentir la empatía de los foreros fue lejos lo mejor de todo el proceso de aprendizaje. Ahora sí, comenzamos... Los Candidatos Antes de comenzar a probar audífonos a tontas y a locas, decidí sumergirme una vez más en los foros de Bottlehead y de Head-Fi para recoger opiniones sobre buenos match de audífonos para este ampli. Inmediatamente saltaron dos bandos a recomendar: Sennheiser HD 600/650 y Beyerdynamic DT 880/990. Como algunos sabrán, estos modelos son a menudo los favoritos de dos firmas sonoras bien diferentes. Por un lado están los Sennheiser HD 600 ó 650, con su sonido bien cálido y relajado, mientras que por el otro lado está el sonido Beyerdynamic, mucho más detallado o analítico. Al menos esa es la conclusión que uno puede sacar rápidamente al leer reviews de la red. Para los que estén interesados en otras marcas, no hay muchas más con modelos de alta impedancia, pero entre estas destacan también AKG y Koss. Las Pruebas De los principales contendores para esta prueba, ya había tenido la oportunidad de probar unos Beyerdynamic DT 990 algunas semanas antes de terminar mi proyecto. Lamentablemente en esa oportunidad noté que tenían unos agudos tan acentuados que llegaban a hinchar las pelotas y, aunque todo lo demás me parecía correcto, era demasiado brillo para mis oídos. Así que descarté de entrada estos audífonos y decidí probar otros modelos de la marca que estaban disponibles para préstamo. En contraste, jamás había tenido la oportunidad de escuchar unos Sennheiser HD 600 ó 650 así que, después de leer tanta maravilla sobre el match entre el Crack y los Senn, las expectativas estaban por las nubes. HD 650 Vs T1 Los primeros audífonos que tuve disponibles para probar simultáneamente fueron los Sennheiser HD 650 y los Beyerdynamic T1. Como ya les adelanté, los HD 650 (250 Ohms) están declarados como sandía calada para usar con el Crack, mientras que los T1 (600 Ohms) son audífonos que están en un rango de precio mucho más alto, así que en realidad no sabía qué esperar de las pruebas pero, después de calentar los tubos por una hora, partí conectando los HD 650. Rápidamente pude notar con mis propios oídos varias cosas que ya había leído sobre estos audífonos. Su sonido es oscuro, cálido y relajado, sin estridencias de ningún tipo e ideales para largas horas de escucha sin producir fatiga, pero hasta ahí llega todo lo positivo que puedo decir de ellos. A pesar de que con jazz o música acústica son extremadamente ricos, con rock o pop moderno claramente quedan al debe, se sienten muy apagados y creo que es lo que los detractores de la marca describen como un "velo" sobre la música. Simplemente para mi gusto no son audífonos versátiles. Llegó el turno de los T1 y de inmediato noté el cambio. El sonido pantanoso de los HD 650 ahora se volvió líquido y la música fluye como el agua, con una sensación vívida y fresca. Luego de alternar varias veces entre los dos modelos con distintos estilos de música me quedó muy claro que lo mío va más por el sonido Beyer pero, ¿son los T1 todo lo que quería oir?... Nope. Lo primero que comencé a notar fue que, si bien el rango de agudos del T1 era muuucho más extendido que el de los HD 650, con algunas grabaciones llegaban a estar demasiado presentes, nunca filosos o agresivos como recordaba los DT 990, pero cuando estás escuchando música y te distraen mucho los platillos no es una buena señal. En el otro extremo, los bajos estaban ahí, presentes, pero sin esa pegada que hace distinguir claramente un bombo de un bajo. En este último aspecto el HD 650 estaba mejor logrado para mi gusto. En este punto quisiera aclarar que ambos audífonos los probé tanto con el Crack como con el Aune X1s, que hasta el momento había sido mi único amplificador de audífonos. En ambos casos y en todos los audífonos que he podido probar en adelante, el Crack marca una superioridad clara, con un sonido mucho más lleno, más gordito, pero también más suave y con un soundstage gigante en comparación al Aune. Así que en este punto ya me di cuenta que le había pegado medio a medio con el amplificador. Ahora solo faltaba encontrar los audífonos que le hicieran justicia. Al día siguiente tuve que devolver los HD 650, según me había comprometido con su dueño. Lo que me dio la oportunidad de probar los T1 una vez más, pero esta vez a solas, sin comparar y ese día mi percepción cambió bastante a la del anterior. Ya no sentía los agudos tan molestos como antes. Seguían estando demasiado presentes para mi gusto, pero para nada cargantes, al contrario, se sentían claros y cristalinos. Si tan solo estuvieran un par de decibeles más atenuados... y así descubrí algo nuevo: La importancia de la forma en que uno hace las pruebas. Parece que la opacidad de los HD-650 habían influido en mi percepción el día anterior. Ahora que ya no los podía comparar directamente, los T1 me resultaban mucho más neutros que antes, aunque seguían estando en el lado brillante de la balanza. Aunque seguía un poco frustrado por no quedar convencido, ni con los audífonos mejor recomendados para este ampli ni con los más caros que pude conseguir. Pero al menos sabía qué le faltaba o sobraba a cada uno y ese era un buen avance. T1 Vs DT 770 Al siguiente pude traer a casa unos Beyerdynamic DT 770 Pro (también cortesía de un forero), que de inmediato me puse a probar contra los T1. La primera impresión es que son audífonos muy diferentes, tanto que parece que fueran de diferente marca. De inmediato resaltan sus bajos, con una pegada gigante pero sin llegar a ser "boomys", sino más bien rápidos y bastante definidos. Al principio asocié estos bajos al diseño cerrado de los 770, ya había leído que ese tipo de bajos se consigue solo con audífonos cerrados, pero más adelante veremos que esto no es siempre cierto. En cuanto a agudos, están ahí, mucho más extendidos que lo que recordaba de los HD 650, pero sin tanta definición como los T1. Gracias a los 770 me di cuenta que existen audífonos Beyer que no sean cargados a lo brillante y ese fue un gran paso, pero tampoco tienen un balance ideal. El rango medio es donde guatea este modelo. Está muy atrás en comparación con los T1 que, dicho sea de paso, tiene unos medios realmente exquisitos, donde las voces femeninas y los vientos toman un cuerpo y presencia notables, que se pierde casi completamente en los 770 y su sonido más ecualizado en "V". Son audífonos bien rockeros, eso queda claro, pero yo buscaba algo más versátil. Nuevos Candidatos Habiendo ya probado todos los audífonos que me pude conseguir, volví a sumergirme en los foros gringos para buscar más alternativas de audífonos para probar. Ahora con la ventaja de que ya podía asociar el sonido que describían los usuarios con mi propia experiencia. Ahora ya sabía a qué se referían con el "velo" (veil) de los HD 650 o la "dureza" (harsh) en los agudos de los DT 990. En esa búsqueda descubrí que Beyerdynamic había lanzado hace no mucho nuevos productos en su linea Tesla (la misma de los T1), que venían a reemplazar a los modelos anteriores de la linea DT. Entre esos se encontraban el DT 1770 Pro, el DT 1990 Pro y los Amiron Home. De estos nuevos modelos, me llamó la atención lo que leí sobre el DT 1990 Pro, que describían como súper balanceados, pero sin la rudeza en el extremo alto de los modelos anteriores. Cuento corto, entré a la web de MediaPlayer y me di cuenta que todos estos modelos nuevos estaban ya en stock. Había que ir a probarlos. Experiencia en MediaPlayer Ya llegamos al sábado por la mañana y tenía que ir a providencia a cumplir con unos mandados que tenía comprometidos con la familia. Así que era el momento preciso para arrancarme a MP a probar esos nuevos modelos. Cargué un pendrive con los tracks que había estado usando toda la semana para las pruebas y me llevé también los DT 770 Pro para comparar. Elegí llevar estos porque eran los que más se acercaban a lo que andaba buscando, solo les faltaba un rango medio más presente. Llegando a MP me atendió un cabrito bien joven y con muy buena disposición. Me conectó un PC con mi música a un Burson que se veía muy elegante, me trajo los audífonos que le pedí y me dejó solo para poder probar con paciencia uno por uno los audífonos. Solo iba cada 10 minutos a darse una vuelta para ver como iba y en una de esas vueltas se dio cuenta de mi metodología completamente TOC para probar audífonos, que consiste en partir escuchando cada canción primero con los 770 y luego ir alternando con los audífonos de prueba, tratando de cambiar los audífonos lo más rápido posible para no perderme en la comparación. Así que cuando cachó eso me trajo un splitter de audífonos para que pudiera alternarlos más rápido. Debo decir que se portó un siete el vendedor. Volviendo al tema que nos convoca, les cuento que descarté de entrada los DT 1770 Pro solo por ser cerrados, ya tenía decidido que prefería el soundstage de los modelos abiertos y no podía estar todo el día probando audífonos, así que pensé en probarlos solo si no quedaba conforme con los otros dos modelos. De los Amiron Home me voy a referir solo brevemente. Son audífonos muy parecidos a los T1, de hecho me pareció que si alguien se enamora de los T1 y no quiere gastar tanta plata, con los Amiron tiene más del 90% de su sonido, con un pelito más de bajos o un sonido un poco menos refinados si se quiere, pero incluso al ponérselos se sienten igual de cómodos que los T1, lo que es muy bueno. Beyerdynamic DT-1990 Pro Al fin llegamos a lo que estaba buscando. De todos los audífonos que probé, me atrevería a decir que estos son los mejor balanceados. Tienen un bajo poderoso como el de los DT 770, pero con unos medios mucho más adelantados, lo que hace que la voz de Ella Fitzgerald o el saxo de Ben Webster recuperen el cuerpo. Mientras que los agudos son muy extensos y detallados pero sin que jamás se sientan duros, similares en calidad a los del T1 pero en menor cantidad, lo suficiente para que el sonido general no quede del lado brillante. Después de más menos una hora de pruebas, los 1990 fueron el claro ganador. No tuve más remedio que dejar las pruebas hasta ahí y pasar por caja. Sintonía fina: El mod más simple y efectivo del mundo. Ya en mi casa, pude dedicar un rato de la tarde a probar el match de los DT 1990 con el Crack. Pocas cosas cambiaron con respecto a las pruebas con el Burson, pero con algunas grabaciones me pasaba lo mismo que con los 770. Sobraba un poco de bajo. Pero sabía que tenía opciones para mejorar eso. Ya cuando investigué estos nuevos modelos Tesla me enteré de que tanto los DT 1770 Pro como los DT 1990 Pro vienen con dos juegos de earpads, uno de sonido balanceado y otro de sonido analítico. Los que vienen instalados por defecto son los de sonido balanceado, así que lo primero que hice fue cambiar los pads para ver como sonaban en "modo analítico". El cambio no es sutil, más bien es radical. Con los earpads analíticos los DT 1990 se transforman en audífonos súper detallados y un poco brillantes, parecidos a los Amiron Home de la tienda. Pero bueno el cuento es que estos earpads, que son de velour, tienen por detrás unos agujeros que filtran los bajos. De hecho, la única diferencia que pude notar entre ambos earpads es la cantidad de hoyitos. Los de modo analítico traen solo 4 agujeros, mientras que los pads balanceados traen 24, así que decidí experimentar y tapar con cinta aisladora la mitad de los hoyos de los pads balanceados. Un mod 100% reversible y que no me tomó más de cinco minutos. Volví a probarlos y... deleite otra vez! la modificación funciona de maravillas, los bajos se controlan sin perder carácter y todo lo demás sigue allí, medios presentes, agudos detallados... Lo mejor de todo es que tienes 24 grados de ajuste en la punta de tu cinta aisladora. Ya llevo 3 días con estos audífonos y cada vez que me los pongo quedo más convencido de que todo el jugoseo valió la pena. Hice una muy buena elección. Conclusiones Espero que esta experiencia le sirva a más de algún forero en su búsqueda de audífonos. Lo importante es tener claras las características fundamentales del sonido que uno busca y estar dispuesto a tranzar el resto porque no existen los audífonos perfectos, en ningún rango de precios. Todo es cosa de probar alternativas, ojalá basado en opiniones pero sin descartar nada hasta dar con algo que se acerque. Los reviews de Internet ayudan harto, pero son mucho más valiosos cuando uno ya ha probado y sabe de lo que se está hablando. De esta forma uno puede darse cuenta de las opiniones que calzan con tu apreciación y ponderar bien las opiniones, que a veces son muy contradictorias de un usuario a otro. Por último, también es importante cuando estés haciendo pruebas A/B tener en cuenta que "A" influye sobre la percepción de "B". Recuerden siempre que el órgano auditivo más influyente es el cerebro y que el oido es solo un transductor, por lo tanto, si partes escuchando un componente muy oscuro, el segundo te resultará más brillante que si lo probaras por separado. Al menos es lo que aprendí de mis pruebas entre el HD 650 y el T1. Saludos!
  2. Ya. Para que no se diga que uno viene al foro a puro torpedear el actuar de los admins, quiero aportar con una pequeña revisión de este gran amplificador valvular de audífonos DIY. Hablo del Bottlehead Crack, Ouput Transformerless Headphone Amplifier. El enfoque de esta revisión está más puesto en el proceso de selección, experiencia de compra y construcción del kit. Solo haré una pequeña reseña de mis primeras impresiones sobre su sonido, ya que solo tengo dos días de probarlo y con audífonos que no tienen las especificaciones recomendadas por el diseñador. Vale también aclarar que no tengo idea sobre diseño de valvulares. Con suerte solo sé que este diseño es single ended y que usa tubos muy populares: 6080 y 12AU7. Espero que este sea mi punto de partida para ir aprendiendo, mientras tanto, no creo que sea un impedimento para poder dar mis impresiones. MOTIVACIONES Todo comenzó con una voz interior que se repetía en mi cabeza, invitándome incesantemente a probar el sonido de los tubos (la esquizofrenia me tiene cagao). Habiéndome infectado hace solo unos pocos años con esta enfermedad crónica del sonido HiFi, hasta ahora solo había tenido sistemas de estado sólido y me parecía que ya era momento de probar ese "otro sonido". Con esta idea atravesada en mi cabeza, me puse a buscar la mejor alternativa para probar el sonido valvular, con los siguientes requisitos: Debía ser un valvular de tomo y lomo. Nada de híbridos o buffers, la idea era probar la cosa real, con tutti y no medias tintas. Debía poder integrarse fácilmente en mi cadena, que consta de un pre + power Denon de los 80's, tornamesa, CD/SACD player, DAC/Ampli de audífonos y parlantes Pioneer HMP-100. El precio debía ser razonable. La idea era mojarse las patitas y no tirarse un clavado a una piscina que podría haber estado sin suficiente agua. Luego de investigar varias horas en Internet, las variables se fueron despejando y lo primero que decidí es que, si no quería romper el chanchito, debía construir un KIT DIY. Lo segundo que decidí es que el componente debía ser un amplificador de audífonos. ¿Por qué?, porque mi pre/power no trae ampli de audífonos, porque me permitiría escuchar el sonido a tubos con cualquiera de mis fuentes (versus un pre de phono o un DAC valvular), porque es más barato que un power y porque el Aune X1s hace buena pega, pero es el candidato más probable para el próximo upgrade, lo que seguramente me va a dejar sin amplificador de audífonos. SELECCIÓN Ya con el enfoque puesto en un ampli de audífonos DIY comencé a buscar alternativas y después de varias horas de investigación la selección se redujo a dos: · ECP Audio Torpedo III · Bottlehead Crack Ambos tienen excelentes reviews en Internet, incluso en algunos foros gringos los tiran a la pelea sin que haya un claro vencedor, pero en algo hay acuerdo. El Crack es mejor embajador de ese sonido que todos asocian con un sistema valvular. Por otro lado, el Torpedo es un amplificador híbrido, o sea que mezcla etapas de estado sólido con valvular, alejándose de los requisitos que yo mismo me había puesto. Por último una ventaja grande del Crack es que es actualizable en varias formas, principalmente mediante el kit de upgrade Speedball que, según dicen, eleva el Crack de base a otra categoría (más similar al Torpedo) pero a costa de un poco de pérdida de calidez. Ya con esto último me terminé de convencer. El proyecto iba a ser el Bottlehead Crack. PROCESO DE COMPRA Y COSTOS El Crack se vende directo desde el sitio oficial como kit completo para armar. Vienen las partes del chasis, los componentes electrónicos, los accesorios, cables y el manual de armado, todo incluido y lo único extra que vas a necesitar es algo de pintura y/o tintes para personalizar el chasis, pegamento, soldadura y herramientas básicas (cautín, alicates de punta y destornilladores). El costo en el sitio web es de USD $299 más envío. Yo debo decir que con aduanazo y todo terminé pagando CLP $327.000 por el kit puesto en mi casa. Algunos pensarán que es un poco caro, seguramente comprar los componentes uno mismo debe salir en el orden de los 100 – 150 mil pesos, pero hay que tener en cuenta dos cosas: Lo que se está pagando es el manual, es decir el diseño. Difícilmente uno podría encontrar un amplificador de audífonos valvular de esta calidad por menos de este precio. Además, aunque consigas todos los componentes por fuera, el corazón de este kit es el transformador, que se diseñó especialmente para este amplificador y lo fabrica una empresa “x” en U.S.A. No sé si será posible comprar este trafo directamente al fabricante. Debo advertir a los posible interesados en armar este kit que el proceso de compra es lento ya que es un negocio muy pequeño, manejado por el diseñador (Doc B.) y su señora (Queen Eileen) y con una alta demanda, lo que significa que hay colas de entrega, debido a que manejan stock limitado de partes y piezas. En mi caso se demoraron unas tres semanas en enviarme el kit y tuve que esperar otras tres semanas más para recibirlo en Santiago. CONSTRUCCIÓN Una vez recibido el kit comencé de inmediato a poner manos a la obra. Según el fabricante, este kit tiene un nivel de dificultad fácil, lo que significa que cualquiera que pueda usar un cautín y seguir instrucciones al pie de la letra puede construir uno. Es realmente fácil y no tuve ningún inconveniente siguiendo el manual, incluso este hace mucho hincapié en aspectos de seguridad y da muchos tips de buenas prácticas para soldar. Aquí publico algunas imágenes del proceso de armado, lo primero fue pegar las maderas de la base y pintar la placa del chasis, para lo que usé un spray Rust-Oleum con efecto de martillado: Montaje de trafo y conectores: Por debajo: El amplificador con las tripas afuera, completamente terminado. Traté de mantener el cableado lo más ordenado posible, siguiendo muy de cerca las recomendaciones de largos de los cables. Finalmente, para darle a la madera un acabado más personalizado la teñí con Varathane color American Walnut, sobre esto apliqué varias capas muy finas de laca satinada Rust-Oleum en spray. Este fue el resultado final: PRIMERAS IMPRESIONES Un aspecto importante del diseño de este amplificador es que, al ser un diseño bien minimalista y directo al punto, no tiene transformador de salida, por eso se llama OTL (Output TransformerLess). Esto implica que su salida tiene unos 120 Ohms y, por lo tanto, está pensado para usarse con audífonos de 150 Ohms o más, moviendo sin arrugarse audífonos de 600 Ohms. A pesar de estas restricciones, tuve que probarlo con lo único que tenía a mano. Mis fieles y ancianos audífonos Sony MDR-CD370, que tienen solo 32 Ohms, pero los llevo escuchando hace más de 15 años así que sé exactamente como deben sonar. Aunque todo el mundo dice que este amplificador no se va a llevar bien con audífonos de baja impedancia, yo solo quería saber si sonaba, aunque fuera horriblemente, así que me preparé para lo peor, encendí el Crack, dejé que se calentara unos minutos (después de 5 minutos es una estufa!), conecté mis Sony y subí la perilla del volumen. MAGIA! Nunca estos Sony habían sonado tan bien. Después de dos días ya llevo algunas horas probando con diferente música, con todas mis fuentes, comparándolo con el sonido del Aune y todavía no entiendo por qué suena tan bien con estos audífonos. De partida el fondo es muy silencioso, escuché algunos pasajes de silencio con volumen muy alto y no hay ningún ruido de fondo que no venga de la grabación. Por supuesto, ese sonido cálido y relajado del que todos hablan está ahí, con unos agudos muy presentes pero tan más suaves y vibrantes que nunca cansan, ni siquiera con las grabaciones más filosas e hinchapelotas que tengo. Los bajos son bien gorditos y naturales (se supone que en los bajos es donde guatean los audífonos de baja impedancia, pero aún así los encontré bien correctos) y unos medios bien presentes para estos audífonos que tienen una marcada ecualización en V. Es cierto que se pierde un poco de detalle en comparación con el Aune que es suuuper detallado, filoso y musculoso. Pero este gana por lejos en "dulzura", es más relajado y mucho menos cansador. Pero lo que más me sorprendió fue el soundstage y es que es muy evidente la mejora. Mientras con el Aune uno puede distinguir bien lo que está al centro, derecha e izquierda el Crack entrega mucho más espacialidad, con la sensación de que hay sonidos más al frente y otros más atrás e incluso más arriba o abajo. Toda una revelación. CONCLUSIONES Creo que valió la pena todo el tiempo que invertí en investigar antes de comprar. Ahora me queda claro a qué se refieren cuando hablan del sonido valvular y me encanta. Claramente este amplificador es superior al que tenía. Se nota una gran mejora en las frecuencias altas pero por sobre todo en el posicionamiento de la música. Queda pendiente probar con audífonos de alta impedancia. En el foro del producto se recomienda mucho el match con los Sennheiser HD-600/650, otros también recomiendan un par de Beyerdynamic DT-880/990. Después vendrán los upgrades y tube rolling recomendados, por ahora disfrutando el modelo básico a concho. Eso es por ahora. Espero poder actualizar más adelante, cuando haya probado con otros audífonos. #todossomospipin #quevuelvapipin