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fabian ramirez

Consejos sobre Alta Fidelidad

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7 hours ago, Lupla2012 said:

Uno buenos parlantes y con ese ampl andarías muy bien. ¿Tamaño de sala?

Deben ser unos 15 mt2 aprox... estuve pensando mandarme a hacer un parlante con Lagas con membrana de papel o celulosa.. incluso fui a su taller... pero no me convencio... me gusta el audio de los parlantes antiguos.. y al meno no he encontrado tienda donde vendan parlantes antiguos de calidad ( que nobeaten parchados o con elementos que no sean los originales)....

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hace 5 horas, Sebas_Lete dijo:

Deben ser unos 15 mt2 aprox... estuve pensando mandarme a hacer un parlante con Lagas con membrana de papel o celulosa.. incluso fui a su taller... pero no me convencio... me gusta el audio de los parlantes antiguos.. y al meno no he encontrado tienda donde vendan parlantes antiguos de calidad ( que nobeaten parchados o con elementos que no sean los originales)....

Habla con el forero @adriancelis tiene parlantes vintage en muy buen estado

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hace 7 horas, Sebas_Lete dijo:

Deben ser unos 15 mt2 aprox... estuve pensando mandarme a hacer un parlante con Lagas con membrana de papel o celulosa.. incluso fui a su taller... pero no me convencio... me gusta el audio de los parlantes antiguos.. y al meno no he encontrado tienda donde vendan parlantes antiguos de calidad ( que nobeaten parchados o con elementos que no sean los originales)....

Mmm revisa sección ventas y encontraras al menos un par de joyitas. Hay unas Sony La Voce  Ss-a5s que son muuy ricos, y unas Harbeth me parece que también vi hace un tiempo. Es cosa de buscar.

Slds.

 

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2 hours ago, FernandoMac said:

Habla con el forero @adriancelis tiene parlantes vintage en muy buen estado

Muchas gracias... cuando salga de unas deudas.. y saque la cabeza del water.. le voy a contactar!!

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On 26-09-2014 at 11:51, fabian ramirez dijo:

Esto lo encontre por ahi y lo me parecio demasiado interesante.. ahi les va
Elementos que componen un equipo HiFi

1. FUENTE

Es el elemento que genera la señal y la envía al amplificador. Puede ser analógica o digital. Las fuentes analógicas son aquellas en las que el sonido se genera exclusivamente por impulsos eléctricos, como en el caso de una pletina de cinta o un tocadiscos. Las fuentes digitales necesitan decodificar la información cifrada y convertirla en señal eléctrica mediante un DAC o Conversor Digital a Analógico, como en el caso de un lector de CD-DVD, un ordenador, una pasarela digital o un DAC externo.

Lector de CD
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2. AMPLIFICADOR


Puede ser integrado o estar acompañado por un preamplificador. En el primer caso, el mismo aparato permite seleccionar las entradas y las salidas, controlar el volumen y amplificar la señal. En el segundo caso, el preamplificador se encarga de la selección de entradas y salidas y del control de volumen, y es el amplificador (o etapa de potencia) el que amplifica la señal. Existen etapas de potencia estereofónicas (amplifican dos canales a la vez) y monofónicas (cada amplificador trata la señal de uno de los canales).


Amplificador integrado
Technics-SU-C700-amplificador-integrado.



Etapa de potencia
 

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3. ALTAVOCES

Es uno de los elementos más importantes en cualquier equipo. Según algunos, la creación de un buen equipo HiFi debería empezar por aquí, y posteriormente debería buscarse el resto de componentes que mejor se adapte a los altavoces elegidos. Básicamente, existen altavoces de estantería (o monitores) y altavoces de pie (o suelo, o torres). Independientemente, los altavoces pueden tener dos, tres o más vías, aunque lo normal es que incluyan una vía con cono para sonidos graves y medios (midwoofer) y otro para agudos (tweeter). Al margen quedan los altavoces electrostáticos, cuyo funcionamiento es distinto. También puede distinguirse entre altavoces domésticos y altavoces de campo cercano, que se usan en estudios de grabación. Los primeros están diseñados para rendir al máximo a distancias de 1,5 metros o más, mientras que los segundos rinden a distancias inferiores.
 

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4. CABLEADO

Se distingue entre cableado analógico (cables de altavoz y de interconexión) y digital (óptico, coaxial, AES/EBU, entre otros). Entre los primeros, los más frecuentes son los cables libres de oxígeno (OFC), con un calibre entre 0,5 y 2,5 mm, para altavoces; los cables RCA (también llamados Cinch), para conectar fuente y amplificador; los jacks para auriculares y dispositivos auxiliares (de 2,5 y 3,5 de diámetro), y los cables balanceados. Entre los segundos, los más habituales son el coaxial (idéntico a un cable RCA, pero con impendancia obligada de 75 ohmios), el óptico o TosLink y el USB, del que existen varias versiones según su velocidad (1.0, 2.0, 3.0).

 

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5. TRATAMIENTO ACÚSTICO

Es otro de los elementos clave de un buen equipo de sonido. Incluye la colocación de los altavoces, el tratamiento de su vibración, los paneles y elementos encargados de absorver o reflejar el sonido, o bien el tratamiento de la señal inicial para adaptarla a las necesidades de la sala, que se consigue mediante filtros digitales y suele precisar de un ordenador como fuente.

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6. AURICULARES

Existen auriculares abiertos (no aíslan del exterior) y cerrados (impiden o mitigan la propagación de sonidos desde o hacia el exterior). También los hay circumaurales (cubren toda la oreja), supraaurales (cubren el oído) e internos (se insertan en el oído). Como en el caso de los altavoces, la mayoría utiliza membranas y otros pocos son electrostáticos. Muchos auriculares de alto nivel agradecen un amplificador de auriculares dedicado.

Auriculares 
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Cables digitales

No es necesario gastar una fortuna en cables digitales, que por su naturaleza afectan menos al sonido de lo que lo hacen los analógicos. Sin embargo, contra la creencia extendida de que un cable digital solo transmite ceros y unos, hay que aclarar que eso que popularmente se conoce como ceros y unos son en realidad ondas o impulsos eléctricos o lumínicos. No se trata, pues, de valores abstractos, sino de fenómenos físicos que pueden estar sujetos a algún tipo de degradación, como han comprobado muchos usuarios en los últimos años.

En concreto, los principales problemas que presenta el cableado digital son las interferencias electromagnéticas (que afectan a los cables coaxiales) y el jitter (presente sobre todo en cables ópticos o TosLink). Este último consiste en una desviación temporal en el envío de los impulsos eléctricos, y ya ha sido explicada en el apartado de Fuentes digitales. Uno de los aspectos más cuidados en cualquier fuente digital de calidad (lector de CD, DAC, etc.) es la reducción del jitter y las interferencias, por lo que también deberíamos cuidar este aspecto al comprar nuestros cables.

Somos de la opinión de que, aunque poco, el cableado digital puede influir en el sonido. Incluso es frecuente leer que muchos aficionados prefieren un tipo de cable a otro (por ejemplo, el coaxial por encima del óptico), pues a su entender unos aportan más cuerpo y graves más sólidos que los otros. Nosotros no hemos percibido esas diferencias, pero son creíbles a juzgar por el tipo de transmisión que utilizan y el gran número de testimonios a favor.

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COAXIAL

Se trata de un cable RCA que transmite ondas eléctricas a 75 ohmios, que serán decodificadas en un DAC para transformarlas en señal analógica. En realidad, muchos cables RCA analógicos pueden usarse perfectamente como coaxiales. Ya que transmite electricidad (no deja de ser un cable analógico), es sensible a interferencias electromagnéticas (cables de corriente, red wifi, red telefónica...). Por ello es aconsejable que presente una buena construcción con aislantes de calidad, y que los conectores (bañados en oro para evitar su corrosión) agarren con suficiente presión las tomas de entrada y salida. También se recomienda que no supere los 5 metros.
 

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ÓPTICO TOSLINK

Se trata de un cable especial que transmite señales luminosas como las de un led rojo. Basta con observar su cabezal cuando está conectado a una fuente para ver dicha luz roja, similar a la que emiten los ratones ópticos de ordenador. Por su naturaleza es inmune a interferencias electromagnéticas, por lo que se recomienda en entornos muy contaminados o cuando el cable se cruza con otros de corriente en equipos algo potentes. Sin embargo, necesita condiciones óptimas para conservar los impulsos lumínicos: sus cabezales deben estar absolutamente limpios (muchos incluyen un protector para evitar cualquier contacto físico con el exterior). Una simple mota de polvo, o la huella de un dedo, pueden degradar la señal y, por consiguiente, el sonido. Además, para evitar que la luz se refleje inadecuadamente en su interior es recomendable que siga el recorrido más recto posible, evitando cualquier doblez de 90 grados o más. Por ello se recomienda un cable con protección de cabezales y construcción lo más rígida posible. En ningún caso puede doblarse bruscamente. Es frecuente en centros comerciales ver cables TosLink finos y flexibles, enrollados y apretados en sí mismos. Estos deben evitarse en la medida de lo posible. También es recomendable que el cable sea lo más corto posible y que, en cualquier caso, no supere 1,5 metros. En este caso el bañado en oro es indiferente, ya que la información se transmite por un conducto no metálico.

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USB

El cable en sí no es tan importante como las conexiones del ordenador (salida) y del DAC (entrada), pero aún así puede afectar al sonido. Como sucede con el cable coaxial, transmite impulsos eléctricos y está sometido a sus mismos problemas. Además, es susceptible de padecer jitter, aunque menos que el cable TosLink. Se recomienda que sea de construcción sólida, bien protegido de la contaminación eléctrica, con conectores con agarre sólido y chapados en oro para evitar su corrosión. De los cables digitales, es el que menos nos gusta, quizá porque debe conectarse directamente a un ordenador, que es un fuente constante de ruidos eléctricos e interferencias. La forma más pura de conectarlo es a través de un adaptador a coaxial tipo HiFace, que reduce el jitter, aumenta la profundidad de bits y el rango de frecuencias y elimina ruidos eléctricos. Se recomienda que no supere los 5 metros.
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AES/EBU o AES3

Se trata de un cable XLR de 3 pines que transmite datos digitales a largas distancias y con interferencias mínimas. Soporta hasta 24 bits de información musical. No es tan frecuente como los anteriores, pero cada vez es más habitual verlo en DACs de uso doméstico.

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Amplificadores

La función de un amplificador (integrado o de potencia) consiste en aumentar el volumen de la señal añalógica para estimular los altavoces (o los auriculares, en el caso de los amplificadores para estos últimos).

La estructura desglosada de un amplificador es, simplificando, la siguiente:

-Sección de preamplificación, que permite seleccionar las entradas, distribuir la señal hacia otras salidas, y controlar el volumen mediante un potenciómetro, generalmente en forma de rosca
-Sección de amplificación, generalmente con separación para dos canales estéreo

En algunos casos, el preamplificador y los dos amplificadores (uno por canal) son elementos separados. En este caso, hablamos de un previo y dos etapas monofónicas. Es, sin duda, la opción más cara.


Un previo y dos monofónicas
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En otros casos, el equipo está formado por un aparato preamplificador y un aparato que amplifica ambos canales. Hablaremos, pues, de un previo y una etapa estereofónica. Es una opción relativamente cara.


Previo y etapa estéreo
 

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En la mayoría de los casos, sin embargo, todos estos elementos están reunidos en una única máquina: el amplificador integrado. Se trata, desde luego, de la opción más económica.


Integrado
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Cada una de estas configuraciones tiene sus defensores, que alegan argumentos de todo tipo a su favor. Los partidarios de la separación de previo y etapa la prefieren por su flexibilidad, ya que en cualquier momento puede reemplazarse uno de estos elementos. También sostienen que el rendimiento es mejor y que la calidad del sonido es más satisfactoria, ya que cada componente ha recibido una atención individual y, por ello, más escrupulosa. Los que abogan por el uso de dos etapas monofónicas, además, afirman que puede conseguirse mayor potencia (es decir, mayor control y precisión) y una absoluta separación entre los canales. Finalmente, los que se decantan por los integrados lo hacen por su comodidad, su precio, sus dimensiones más reducidas y, en muchas ocasiones, porque consideran que los elementos separados son una inversión innecesaria que no repercute en absoluto en el sonido.

Desde nuestra experiencia, es muy difícil comparar un integrado con un equipo formado por previo y etapa, ya que son escasísimos los casos en los que el mismo fabricante saque al mercado dos versiones idénticas, con idéntica circuitería y potencia, una integrada y otra desglosada. En la práctica, pues, cuando hemos comparado unas y otras, hemos acabado comparando equipos distintos, que por ende tenían un sonido también diferente.

CLASES DE AMPLIFICACIÓN

 CLASE A Es una de las preferidas por muchos audiófilos puristas. Consumen en todo momento la máxima potencia al margen de la señal, por lo que son muy ineficientes y generan mucho calor. Tienen una potencia limitada. Su sonido tiende a ser suave, dulce, impreciso y cálido. Conjunta muy bien con músical vocal, de instrumentación sencilla y de carácter intimista.

La CLASE B y la CLASE C son muy raras en audio, de modo que no las trataremos.

CLASE AB Es la que tienen la mayoría de amplificadores que existen en el mercado. Presentan un consumo continuo de energía, pero mucho más moderado que en la clase A. El consumo (y el calor) aumenta conforme lo hacen la señal y el volumen.

CLASE D Es altamente eficiente y apenas se calienta, pero aún le falta mucho desarrollo para alcanzar la calidad y los niveles de distorsión de la clase AB. (ya no , tenemos el tpa)

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Algunos amplificadores pueden trabajar tanto en clase A como en AB. Normalmente, un botón en el frontal permite seleccionar la amplificación deseada. En estos casos, la potencia en clase A disminuye notablemente respecto a la segunda, al tiempo que aumenta el calentamiento de la máquina.

Los amplificadores de clase A y AB necesitan disipar el calor para evitar un sobrecalentamiento, que puede serles fatal. Para ello, muchos emplean rejillas de ventilación (que deben tener espacio alrededor y no deben cubrirse mientras el aparato esté en funcionamiento). También se emplean disipadores pasivos, que mediante una construcción en pliegues aumentan la zona en contacto con el aire exterior. Algunos amplificadores vienen en recinto cerrado (sin rejillas), por lo que usan exclusivamente este sistema y no son tan sensibles a una colocación bien aireada. Con estos puede suceder que se produzca algo de condensación en su interior por exceso de humedad o falta de uso, que suele traducirse en ruidos indeseados, pero bastará con encender (calentar) el aparato durante un rato para que esta desaparezca. En el caso de la ventilación con rejillas, su principal inconveniente es que la suciedad (polvo, grasas en suspensión...) suele introducirse en su interior. Aconsejamos en este caso tapar el aparato cuando no se utilice.


Amplificador con disipación pasiva en su carcasa
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Una última distinción es la que existe entre amplificadores sólidos o a transistores (los más habituales) y amplificadores a válvulas, que emplean válvulas de vacío, se calientan más, ofrecen menor potencia y suelen ser más caros que los primeros. Como contrapartida, los aficionados a las válvulas las prefieren porque estas introducen una distorsión agradable en el sonido, que lo hace más suave, cálido, sedoso y descansado, aunque a menudo tengan que sacrificar algo de detalle y precisión. Las válvulas también pueden tratar la señal en otras etapas de su recorrido, como en la salida de un lector de CDs o en un preamplificador. En este caso, la señal puede adquirir algunas virtudes del sonido valvular, al tiempo que puede ser amplificada con un aparato a transistores o sólido.


Amplificador a válvulas
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PREAMPLIFICADOR

Los más frecuentes son los activos, que se conectan a la corriente y suelen modificar (o colorear) la señal, imprimiéndole el carácter deseado a la música. La mayoría de los aparatos de este tipo están diseñados solo para este fin, pero no es raro ver en el mercado otros dispositivos (DACs, amplificadores de auriculares...) que también pueden usarse como preamplificadores, ya que cuentan con salidas RCA sometidas al potenciómetro de volumen.

Los previos pasivos, por su parte, no necesitan conectarse a la corriente. Se limitan a seleccionar las entradas y salidas mediante un conmutador, y permiten reducir el volumen mediante un atenuador pasivo. Es un diseño extremadamente simple y barato, pero en estos casos tanto el conmutador como el atenuador deben ser de la máxima calidad para no degradar la señal. Los fabricantes de atenuadores y conmutadores más valorados son ALPS y Elma, entre otros. Los defensores de esta opción la prefieren porque la señal apenas se ve afectada: virtualmente, viaja directamente de la fuente a la etapa de potencia, con un control de volumen interpuesto. Otros opinan que un previo pasivo resta carácter al sonido y puede hacer que la experiencia musical sea menos excitante.

 

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AMPLIFICADORES INTEGRADOS

Como se ha dicho, lo incluyen todo en una única carcasa: previo y doble amplificación (una por canal). Es la opción más barata y más recomendable para los lectores de este blog. Normalmente, presentan varias entradas RCA (CD, TAPE, AUX, etc.) y otras tantas salidas a máximo volumen (salidas de línea). Hay quien sostiene que es conveniente probar a conectar la fuente en todas las entradas, pues algunas tienen un recorrido menor y pueden preservar el sonido con más integridad. Alguno de nosotros ha comprobado alguna vez que, en ciertos diseños, la entrada TAPE era la más limpia, pero todo dependerá del oyente y del modelo utilizado. Algunos aparatos, además, tienen salidas PRE OUT, que dependen del potenciómetro de volumen, por lo que la señal puede enviarse a una etapa de potencia y el aparato hacer las funciones de preamplificador, obviando la amplificación del integrado. También existen modelos que tienen salida para un subwoofer, y es frecuente que incorporen entrada de fono, para conectar el tocadiscos. Todos estos elementos corresponden a la sección de previo de un integrado.

En otros tiempos era frecuente que muchos previos e integrados incorporasen un ecualizador por frecuencias. En los últimos años, sin embargo, los fabricantes han impuesto la idea según la cual estos dispositivos interfieren negativamente en la señal, que en todo caso debe mantenerse lo más pura posible y sin manipulaciones de ningún tipo. A menudo se ha confundido la calidad con un minimalismo absurdo, ya que no está de más disponer de algunas de estas funciones, siempre que uno tenga la opción de desactivarlas si así le place. Algunos fabricantes, no obstante, suelen conservar un ecualizador de graves y otro de agudos, así como la posibilidad de anularlos y evitar que la señal siga un recorrido innecesario. También es frecuente encontrar un control de Balance para aumentar o disminuir la potencia en el canal derecho o el izquierdo. Es una función útil si el aficionado no puede colocar los altavoces de manera ideal y el sonido tiende a decantarse hacia un lado respecto al punto de escucha. Insistimos en que es recomendable que el integrado incluya estas opciones porque pueden sernos útiles en algún momento, pero también es aconsejable que puedan desactivarse si así lo deseamos. Finalmente, hay diseños que aún incluyen un botón Loudness, muy criticado por los más puristas pero que es ideal para escuchas a bajo volumen (por ejemplo, de noche), ya que potencian las frecuentas extremas (agudos y graves), que nuestro oído tiene dificultades para oír a volúmenes muy moderados.

En su sección de amplificación, el integrado se distingue por sus salidas para altavoz. Lo mínimo son cuatro bornes o conectores (rojo y negro para canal derecho, otro tanto para izquierdo). En la mayoría de modelos, los bornes del canal derecho están a la izquierda del observador, y los del izquierdo a la derecha. Muchos amplificadores, además, incluyen otra hilera de bornes para conectar otro par de altavoces. Es una opción interesante si uno quiere instalarlos en otra habitación, o si quiere dos pares de altavoces en la misma estancia para escoger unos u otros según el momento. Como es lógico, cuando el amplificador alimenta cuatro altavoces a la vez, su rendimiento disminuye drásticamente, por lo que esta opción no es recomendable. Lo ideal es utilizar o SYSTEM A o SYSTEM B, pero no ambos a la vez. En general, los bornes etiquetados como SYSTEM A ofrecen un mejor rendimiendo (mayor calidad), pues el recorrido de la señal es más corto, directo y a menudo algo más potente.


Panel trasero de un integrado
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Los bornes de los equipos más modestos y menos potentes suelen ser de clip: basta con pelar el cable de altavoz y aprisionarlo mediante la pinza. Lo más frecuente, sin embargo, es que incorporen bornes, que se desenroscan para descubrir un orificio donde se introduce el cable pelado, que queda aprisionado al volver a enroscar los bornes. Si usamos espadas, se aprisionan desenroscando y enroscando los bornes. En el caso de las bananas, no es necesario desenroscar: hay que extraer la pequeña tapa circular que está en el centro del cabezal. Hay que hacerlo con cuidado para no marcarla, con la ayuda de un pequeño destornillador plano, pequeño y fino, o de la parte no cortante de un cúter. Recomendamos guardar la tapa por si más adelante prescindimos de las bananas y queremos evitar que entre polvo en el orificio.


Bornes sin tapa para insertar bananas
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Algunos fabricantes diseñan sus aparatos para que no toleren espadas y, sobre todo, bananas, por motivos de seguridad (un niño podría introducir las bananas en los agujeros de una toma de pared). Hay marcas británicas que, además, emplean conectores particulares tipo BFA, que necesitan su propio adaptador.

Conector BFA
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RENDIMIENTO
Existe la falsa idea de que cuanta más potencia tenga un amplificador mejor será el sonido resultante. Los fabricantes lo saben, y por ello muchos presumen en las especificaciones de sus productos de una potencia en vatios que a menudo no es del todo creíble.

Hay que aclarar, en primer lugar, que la potencia no es sinónimo de calidad de sonido. Muchos amplificadores con una potencia de 40W o 50W por canal suenan mucho mejor que otros que duplican esas cifras. Por otra parte, debemos escoger el aparato en función no de su potencia, sino de la que necesitemos. Ello dependerá tanto de la sensibilidad de nuestros altavoces como de las dimensiones de la sala o los volúmenes a los que nos gusta escuchar la música. En la mayoría de los casos, 40W o 50W son más que suficientes para un equipo normal en una sala de dimensiones razonables, a no ser que queramos enemistarnos con nuestros vecinos. La potencia sobrante nunca viene mal, pero a menudo es una potencia por la que hemos pagado y que nunca se utiliza.

En realidad, a volúmenes aceptables de escucha, un amplificador trabaja con energía de sobras, y solo en momentos muy puntuales necesitará una dosis extra de potencia para controlar bien el sonido y no distorsionar. Por ello, la potencia RMS por canal (tal como suele especificarse en las fichas técnicas) no es el dato más importante. Según hemos ido aprendido durante estos años, lo importante es el consumo total del amplificador, ya que en los momentos necesarios ahí estará su techo.

Un amplificador, por ejemplo, puede declarar una potencia de 80W+80W RMS, y tener un consumo máximo total de 200W. Eso significa que en momentos apurados controlará peor el sonido (especialmente los graves, que consumen la mayor parte de la energía), pues apenas tiene potencia sobrante. Además, de esos 200W una parte importante (quizá una cuarta o quinta parte) se pierde en otras funciones o en forma de calor. Por contra, otro amplificador que declare 50W+50W pero tenga un consumo máximo de 500W será, probablemente, más efectivo y sonará mejor cuando más necesitemos de esa energía extra puntual. Es frecuente ver pruebas de laboratorio en las que un amplificador teóricamente de 80W por canal rinde en realidad a 70W, mientras que otro que declaraba 45W rinde a 52W.

La única fórmula orientativa, pues, consiste en observar el consumo eléctrico máximo, restarle una parte que no será utilizada por los altavoces (entre un 15 y un 30%, dependiendo del diseño), y dividir el restante entre dos. No es una fórmula exacta, pero nos ha parecido más fiable y más útil porque nadie necesita todo el rato una potencia alta, pero sí un buen rendimiento en determinados picos de volumen.

Integrado con potencia RMS modesta pero rendimiento impecable en momentos exigentes
 

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Fuentes digitales

A pesar de que los últimos años han visto un renacer del vinilo entre los audiófilo, las fuentes digitales son de todo punto inesquivables. Veamos cuáles son las más importantes:

-Transportes y lectores de CD y SACD
-DACs
-Ordenador (Mac o PC)
-Pasarelas digitales
-Dispositivos multimedia

1. PRINCIPALES FORMATOS DIGITALES

El punto de partida es el CD-A o CD de audio (los CDs originales que pueden comprarse en cualquier tienda). Sigue el protocolo del llamado Red Book o Libro Rojo. Fue lanzado en 1982 y posiblemente sea el último formato físico, próximo a su desaparición. Según establecía el Red Book, el CD-A ofrece dos canales (estéreo), con 16 bits y 44Khz de frecuencia de muestreo por canal. Ese es su límite, que según muchos comprende sobradamente todo el rango audible por el oído humano. Es, sin duda, el formato físico más popular, y el punto de partida de la mayoría de compresiones de audio. Se fabrican por impresión física de pequeños surcos o pits. El haz de luz del lector interpreta las reflexiones sobre la superficie del CD y su DAC las convierte en señal analógica.

El CD-R (el que alguna vez hemos grabado en casa) es similar al CD-A (el original) pero no idéntico. Contiene la misma información (salvo errores de lectura/escritura a menudo insignificantes), pero no contiene surcos impresos sino una superficie alterada mediante el calor del grabador. Este es un aspecto importante porque los primeros lectores de CD, y algunos actuales clasificados como audiófilos, son incapaces de leer CD-R, por lo que conviene leer bien las especificaciones de lector antes de comprarlo. Es más: hemos comprobado que algunos lectores que aceptan CD-R suelen fallar a veces con este tipo de discos, pues la lectura no es exactamente igual que la de un CD-A. Por ello, también es aconsejable buscar opiniones de otros usuarios o probar nosotros mismos el lector para cerciorarnos de que nos servirá para lo que queremos.

Al margen de esto, una manera de evitar errores de lectura de CD-R consiste en grabarlos bien: a la velocidad más lenta posible, en soportes de calidad (Verbatim, o mejor Taiyo Yuden o con imprimación de oro), y en buenas condiciones de conservación, evitando en especial el calor excesivo, la luz y la humedad. Un CD bien grabado puede durar muchos años y sonar exactamente igual que un CD-A, según nuestra experiencia.

El CD de Súper Audio (SACD) viene a ser un DVD con información de audio. Puede ser estéreo o multicanal. Como este blog se centra en el audio estéreo, obviaremos el segundo. Algunos discos híbridos son, a la vez, CD-A y SACD, para que puedan reproducirse en cualquier lector. Debido a que puede contener mucha más información que un CD, el SACD tiene una mayor frecuencia de muestreo (2800Khz) y mayor rango dinámico. Por desgracia, es un formato muy minoritario y hay poca oferta disponible. Muchos audiófilos (entre ellos, algunos de nosotros) sostienen que el SACD presenta un sonido más diáfano, más espacioso y más ambiental que el CD. Otros, en cambio, afirman que no hay diferencias audibles entre ambos.

Formatos de compresión audiófila (sin pérdidas): contienen la misma información que un CD, pero en menos espacio. Los más conocidos son WAV (que no permite etiquetados), APE, FLAC y Apple Losless (que sí permiten etiquetado). Algunos aficionados comprimen sus vinilos en estos formatos con una resolución de 16 o 24 bits y 96 o 192 Khz. Algunas empresas empiezan a comercializar copias de másters originales en estos formatos y a estas resoluciones, aunque a veces sobrevuela la duda sobre la procedencia de estos archivos presuntamente audiófilos. Según algunos, la calidad extra de estos formatos no es audible por el oído humano. Otros, en cambio, son capaces de distinguirlos incluso en un iPod.

Formatos de compresión con pérdidas: los más populares son MP3 (el más extendido, pero el de peor calidad) y AAC (formato de Apple que puede ser libre o protegido contra copia). Permiten, como máximo, una resolución de 44Khz y 320 kbps (frente a los 1411 del CD o los formatos de compresión audiófila). Muchos consideran que un MP3 y un AAC son indistinguibles de un CD a partir de 192kbps y 128 kbps, respectivamente.

2. TRANSPORTES Y LECTORES DE CD/SACD

Usualmente, se considera que un transporte es aquel mecanismo que solo realiza la lectura y decodificación de los datos, pero no los convierte en señal analógica. Hay aparatos que funcionan exclusivamente como transportes de CD, ya que carecen de DAC o conversor; en realidad, cualquier lector que disponga de salida digital puede realizar esta función, y dejar la conversión a analógico en manos de un DAC externo. Aquí hablamos de lectores de CD/SACD, pero en realidad cualquier aparato que lea o procese los datos sin convertirlos en analógico es un transporte digital: un lector de CD, uno de DVD, un ordenador, un disco duro multimedia, una pasarela digital... Siempre, insistimos, en que disponga de salida digital y la señal sea convertida externamente.

Transporte de CD (sin DAC interno)
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La mayoría de dispositivos, sin embargo, dispone de su propio DAC interno, independientemente de que también cuente con salida digital para mejorar el sonido con un conversor externo a gusto del usuario.

Los lectores de SACD solo son recomendables si el aficionado tiene una colección de ellos; en caso contrario, si va a comprarlo pensado que ofrecerá mejor calidad de sonido para sus CDs, es mejor que elija un lector de CD, que será más barato y le ofrecerá la misma calidad de sonido para este formato.

Lector de SACD
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Es difícil saber, a simple vista, si un lector está diseñado con inteligencia y ofrece un sonido solvente (al margen de que nos guste o no). De poco sirve leer las especificaciones técnicas, que nos dicen poca cosa sobre el sonido real del lector. Hay, sin embargo, varios indicios. Los fabricantes más serios suelen cuidar los acabados importantes (tomas de conexión de calidad, sólidas, salidas digitales bien implementadas), y suelen incluir funciones para optimizar el sonido (desconexión de la pantalla, desconexión de las salidas digitales). La solidez de la carcasa y de la bandeja no es indicio de buen sonido, pero sí de que el aparato puede aguantar muchos años. Aunque no es lo más frecuente, es recomendable la bandeja abatible en lugar de la extraíble, ya que el mecanizado de la bandeja es lo primero que suele fallar con los años. Los lectores de Rega, por ejemplo, son espléndidos e incluyen este mecanismo a prueba de fallos. También es útil que el lector ofrezca información de texto (CD-TEXT), y es conveniente grabar los discos con esta opción. Por supuesto, debe ser totalmente silencioso, sin que podamos percibir ningún zumbido cuando está encendido o en marcha.

Más allá de estas funciones, la calidad de un lector de CD depende de muchos factores. A menudo se considera que el corazón de un buen lector es su DAC, y muchos aficionados se obsesionan con determinados modelos de un fabricante concreto. A nuestro entender, lo más importante es que el ingeniero haya escogido el DAC apropiado para encajar en el diseño del lector. Seguramente es más determinante la circuitería que se encarga de tratar la señal ya convertida, así como las fuentes de alimentación internas que mantienen la señal hasta su salida. El componente DAC, dentro de un lector, suele ser relativamente barato; la circuitería y la alimentación marcarán la diferencia.


3. DAC EXTERNO


Aunque existen desde hace muchos años, la progresiva marginación de los formatos físicos ha dado un impulso sensacional al diseño, fabricación y venta de DACs, encargados de convertir la señal digital en impulsos eléctricos analógicos, que luego un amplificador potenciará. Insistimos en que cualquier aparato de audio y vídeo (un DVD, una TV, un disco duro multimedia) incorpora un DAC interno, pero a menudo la conversión que realizan estos aparatos es francamente mejorable.

Creemos que, en la actualidad, todo equipo HiFi con perspectivas de futuro debe contar con un DAC externo solvente y flexible. Este último punto es crucial, ya que un buen DAC puede arreglar los desaguisados sonoros de cualquier fuente con salida digital. Por otra parte, un DAC con muchas entradas nos permitirá ampliar el equipo en el futuro y centralizar todas las fuentes en un único dispositivo. Muchos usuarios, en efecto, tienen su equipo en el salón de su casa. Un DAC bien diseñado puede servir para convertir el sonido del DVD o BluRay, la TV, el lector de CD, un disco duro multimedia, un dispositivo de Streamer y un dock para dispositivos portátiles, tipo iPod. Por ello, recomendamos elegir un DAC con al menos cuatro entradas digitales (coaxial y TosLink), y una entrada USB en caso de que tengamos el ordenador muy cerca. Sabemos por experiencia que un DAC puede quedarse corto antes de lo previsto, pues tras su compra incorporamos nuevos aparatos de audio/vídeo que ya no tienen cabida en las entradas del conversor. Por otra parte, si el DAC va a convertirse en el meollo de nuestro sistema, es recomendable que tenga mando a distancia, aunque por desgracia son pocos los fabricantes que a día de hoy lo incluyen.

Algunos DACs incorporan control de volumen digital, por lo que pueden funcionar como preamplificadores; otros incluyen una salida de auriculares, más o menos cuidada; pero los que más nos han gustado son los que permiten al aficionado escoger entre varios filtros de sonido, para adaptar en lo posible el DAC a sus gustos, a su equipo o a su sala. Algunos fabricantes, como Harman Kardon, Audiolab, Cambridge Audio, Meier Audio o Musical Fidelity, comercializan DACs con varios filtros para obtener un sonido dinámico, relajado, con sabor analógico, etc. Algunos de ellos, además, son a la vez lector de CD, por lo que su polivalencia es excelente (HK, Audiolab, MF). Nuestra opinión, sin embargo, es que la verdadera utilidad de un DAC llegará el día en que permitan grabar en ellos nuestros propios filtros, adaptados a nuestros gustos y nuestras necesidades, a modo de actualización de firmware desde nuestro ordenador. Todo se andará.

Como en el caso de los lectores de CD, el sonido de un DAC externo no depende tanto del conversor escogido como del diseño inteligente de la circuitería y de la alimentación interna.

DAC con excelente conectividad (1 AES, 1 coaxiales, 1 TosLink, 1 USB)
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4. ORDENADOR

Son muchos los que ya hace tiempo prescindieron de los soportes físicos y basan su discoteca musical en un ordenador. Para sacarle el máximo partido, es necesaria una buena tarjeta de sonido (interna o externa), o bien un DAC con entrada USB o un adaptador (por ejemplo, un HiFace). Sin embargo, a no ser que sea imprescindible, no nos parece una buena idea que el ordenador comparta espacio con el equipo HiFi. Particularmente nos molesta tener que depender de una pantalla (de ordenador o de TV) para escuchar música, y conocemos a muchos que comparten nuestra opinión. Por otra parte, un ordenador suele ser fuente de ruidos debido a sus ventiladores. En teoría, deberíamos exigirle a nuestra fuente digital el mismo silencio que le exigimos a DAC o un lector de CD. Si no hay más remedio, una solución excelente es el MacMini de Apple, que está considerado uno de los ordenadores más silenciosos del mercado, o bien un Barebone, un ordenador de bajo rendimiento que no precisa de ventilador.

Salvo estas excepciones, cada vez son más los que optan por separar el ordenador del equipo HiFi. En este caso, el ordenador permanece encendido en una habitación distinta, y accedemos a él por WiFi o cable Ethernet desde otra. Para ello utilizamos una pasarela digital, de la que hablaremos enseguida.

Son muchos los aficionados que configuran con mucho cuidado su ordenador para que dé la mejor información posible de sus archivos musicales. Escogen reproductores de calidad (Foobar2000, IRiver u otros similares), configuran la salida de audio mediante ASIO o WASAPI y realizan otros ajustes, a veces algo complejos para los iniciados. Uno de los problemas más frecuentes al conectar el equipo físicamente al ordenador es el ruido residual de la alimentación del PC o Mac, amén del jitter (fluctuación de onda) o la limitación de muchas tomas USB, que suelen aceptar como máximo 16 bits y 44Khz. Muchos de estos problemas desaparecen cuando el ordenador envía los datos por la red doméstica (Ethernet o WiFi), pues en este caso la información viaja en paquetes que son aceptados o rechazados por el receptor, sin que haya problemas de fluctuación temporal o jitter en los datos. De ambos, es preferible la conexión por cable Ethernet, más rápida, fiable y constante que la transmisión sin cables. Además, la Wifi suele estar sometida a interferencias de todo tipo, lo que puede conllevar cortes indeseados en el flujo de datos. Por suerte, estos problemas no suelen afectar a los archivos de música, que no contienen ni de lejos la información de un archivo de vídeo.

MacMini de Apple, excelente para la reproducción multimedia por su silencio, rapidez, discreción y conectividad
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5. PASARELA DIGITAL
Una pasarela digital es un dispositivo que hace de intermediario entre el ordenador y nuestro equipo de música. Es, sin lugar a dudas, la mejor manera de disfrutar de la música comprimida sin molestias ni distracciones innecesarias.

Cuando nuestra música está alojada en un ordenador o un NAS alejados del lugar de escucha, necesitamos que algún aparato situado junto a nosotros reciba la información a través de la red doméstica (cable Ethernet o Wifi), decodifique los formatos de audio y envíe esa información al amplificador o al DAC mediante cableado específico. El dispositivo que sirve de pasarela, pues, debe tener conexión Ethernet o WiFi (en este caso, para música es suficiente con Wifi-g, aunque no está de más que cuente con Wifi-n, más potente y estable), y suele incorporar su propio DAC interno y salidas analógicas, aunque también suele incorporar una salida digital por si queremos que sea un DAC externo quien convierta los datos musicales.

Existen dispositivos de todo tipo que pueden ejercer esta función. Uno de los mejores es Sonos, pero es excesivamente caro para nuestro gusto. Preferimos los productos Squeezebox de Logitech, que han tenido un gran éxito entre los consumidores audiófilos. Este dispositivo tiene la ventaja de que acepta gran cantidad de formatos y permite ver la información de los discos (incluidas las portadas) sin necesidad de un monitor o televisor. Además, cuenta con un DAC interno de calidad más que aceptable. Si tenemos un televisor cerca y queremos utilizarlo, nos servirá cualquier servidor multimedia; por su excelente precio, su amplia aceptación de formatos y su cobertura para Wifi-N, nos ha gustado especialmente el LG DP1W, aunque hay que advertir que es un producto muy barato y no podremos quejarnos si presenta fallos puntuales. Algunos fabricantes de HiFi se han apuntado a la moda de los servidores musicales; entre ellos destacan por su precio Teac, Marantz y Cambridge Audio.

Pasarela digital de música Squeezebox Touch
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6. DISPOSITIVOS MULTIMEDIA

Otra opción, tal vez menos versátil que la anterior, consiste en emplear un disco duro multimedia como fuente de audio. Tiene la ventaja de que no dependemos de un ordenador externo ni es necesario conectarse a la red doméstica, pero es menos flexible que una pasarela enlazada con un ordenador, y para el nivel de precios en que nos movemos es imprescindible contar con un monitor o una televisión. Además, si almacenamos música sin compresión puede que el disco se nos quede pequeño, y además hacer copias de seguridad regulares en un ordenador u otros discos puede exigir una cierta disciplina. Otro problema añadido es que la mayoría de discos duros multimedia cuentan con DACs internos bastante mejorables, por lo que se hace necesario un DAC para disfrutar de la música con verdadera calidad. Algunos discos duros, finalmente, pueden ser ligeramente ruidosos durante la lectura de los datos, pero este inconveniente dependerá de su proximidad y de la sensibilidad del oyente.

Dispositivo multimedia
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7. DIFERENCIAS ENTRE FUENTES DIGITALES

Dejamos para el final algunas reflexiones sobre la calidad del sonido de las fuentes digitales. Como sucede en tantos aspectos de la HiFi, este no escapa a las polémicas. Mientras algunos aficionados sostienen que no existen diferencias audibles entre fuentes digitales (lectores, DACs, players de ordenador...), otros afirman que las diferencias pueden llegar a ser dramáticas. Los primeros prefieren reproductores duraderos, con funciones variadas y buena conectividad, mientras que los segundos están dispuestos a sacrificar alguno de estos aspectos en mor de una mayor calidad de sonido. Por fortuna, una gran mayoría piensa que existen diferencias, pero que pueden ser tan sutiles que a menudo no justifican el desembolso de grandes cantidades de dinero. Nosotros, en general, nos alineamos entre estos últimos: creemos en las diferencias sutiles, pero solo si hay que pagar un precio razonable para disfrutarlas.

Hemos podido experimentar diferencias muy sutiles entre lectores de CD. Creemos que en general todos rinden el mismo nivel de detalle, pero que se diferencian en que mientras unos hacen audibles esos detalles (gracias a una sabia circuitería, a un DAC bien implementado y a conexiones y alimentación de calidad), otros no son tan capaces de ponerlos de relieve. Por eso algunos lectores pueden parecer más velados que otros. Esa es, como decimos, nuestra impresión personalísima. También hemos podido experimentar cómo ciertas fuentes privilegian un rango de frecuencias (agudos, medios, graves), mientas que otras mantienen un determinado equilibrio entre ellas. Estas diferencias suelen ser de matiz, un matiz que puede ser importante si uno es un poco quisquilloso con el sonido y un poco obsesivo con sus hábitos de escucha.

Con los DACs sucede otro tanto. Hemos coincidido con muchos usuarios, después de haber escuchado algún conversor, en que algunos aparatos consiguen unos bajos más sólidos, mientras que otros tienden a privilegiar el brillo. Unos hacen que los detalles sean más audibles, mientras que otros funcionan maravillosamente con música sencilla pero se las ven y se las desean cuando el tejido musical es especialmente complejo. Una prueba que no nos suele fallar consiste en lo siguiente. Todos hemos escuchado alguna vez una canción o un disco donde era difícil entender al cantante, o porque su tono se situaba en el rango de los instrumentos, o por el bajo volumen de la voz o por cualquier otro motivo. Es frecuente que esa voz que apenas se entendía en un lector o DAC esté bastante más perfilada en otro, y que haciendo un esfuerzo pueda llegar a comprenderse lo que en otra fuente apenas se seguía con claridad. Esto, insistimos, nos ha pasado más de una vez.

Todas las fuentes digitales están afectadas por el fenómeno del jitter. Existe la creencia de que la información digital está formada por ceros y unos, como si fuera una realidad abstracta, inmutable e inequívoca, sub specie aeternitatis. Pensamos, por ejemplo, que un ordenador siempre entiende la información sin pérdida de datos. Cuando abrimos un documento de Word, por ejemplo, todo está como lo dejamos: todas las letras, las cursivas, los espaciados, los márgenes, están exactamente donde los dejamos, con absoluta exactitud. ¿Por qué la información musical, también formada por ceros y unos, habría de ser diferente?

En realidad, los ceros y unos son una metáfora que se emplea para hablar de ondas e impulsos eléctricos. La información digital es física y, como tal, está sujeta a degradación y error. Lo que sucede es que, en un documento de Word, por ejemplo, se emplea redundancia de datos para salvar los errores. El resultado final o es correcto o es inaceptable. Lo mismo sucede cuando grabamos datos en un CD-ROM. En cambio, cuando enviamos una señal digital a un DAC o se procede a la lectura de un CD-A, los datos son enviados sin redundancia y el DAC los acepta tal cual, lleguen como lleguen. Esos datos se transmiten en forma de onda, y es frecuente que haya retrasos en el envío de la señal. Esos retrasos o fluctuaciones constituyen el jitter. Que estos desajustes o retrasos sean mayores o menores dependerán de la calidad del reloj (clock) que incorporan estos mecanismos digitales. Hay que advertir que siempre se produce jitter, y que lo hace en todas las etapas: antes, durante y después de la conversión. Quizá por ello algunos afirman que el sonido puede cambiar entre un transporte y otro (antes de la conversión a analógico), que hay DACs que saben rechazar el jitter entrante y que tras la conversión también puede haber diferencias de sonido dentro del propio DAC. Es sabido que muchos aficionados prefieren, en igualdad de condiciones, escuchar una pista en CD en lugar de hacerlo mediante el ordenador o una pasarela digital, aunque la pista quemada en el disco y la contenida en el ordenador sean exactamente la misma. Otros incluso prefieren la conexión Ethernet a la WiFi, no porque haya cortes en las pistas, sino porque según afirman la misma pista, transmitida desde el mismo ordenador, tiene un sonido algo distinto según el medio de transmisión.

Nosotros sospechamos que algo de eso debe de haber, porque aunque lo centralicemos todo en un único DAC, en general preferimos el sonido de un lector de CD como transporte al de una pasarela digital o un dock de iPod conectados al mismo DAC y reproduciendo la misma pista. Imaginamos que el fenómeno del jitter está detrás de estas diferencias en la percepción.

Fluctuación o jitter de una onda

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Cables eléctricos

El uso de regletas, cables de corriente, enchufes, acondicionadores y otros componentes similares ha sido y sigue siendo polémico. Nosotros aún no nos hemos puesto de acuerdo sobre sus efectos en el sonido, así que dejaremos este asunto para más adelante.

Cables analógicos

Un cable analógico transmite la corriente eléctrica que será magnificada en un amplificador integrado o un amplificador de potencia.

Se ha batallado mucho acerca de la influencia de los cables analógicos en la reproducción del sonido. Normalmente, las discusiones acerca de este tema suelen empezar con buenos propósitos pero suelen terminar en agrias disputas donde no faltan los insultos y los radicalismos. En buena medida, los detractores de dicha influencia reaccionaron, con toda la razón, ante la escalada abusiva de precios con la que algunas empresas trataron (y tratan) de aprovecharse de la audiophilia nervosa de muchos aficionados. Nosotros creemos (porque lo hemos experimentado) que los cables pueden marcar la diferencia entre un buen sonido y un sonido excelente, pero consideramos que pagar 500, 1000, 3000 e incluso 12.000€ por un cable es una aberración.

En efecto, hemos comprobado, antes incluso de leer ninguna revisión o de intercambiar opiniones, que ciertos cables velan unas frecuencias u otras: esto hace que con ciertos cables un equipo resalte sus graves, sus agudos o su dinámica. Lo curioso es que esa impresión inicial, totalmente subjetiva, se ha visto confirmada con la lectura posterior, en foros o revistas especializadas, de críticas en las que otros aficionados experimentaban exactamente las mismas sensaciones. En alguna ocasión hemos desechado o malvendido un lector porque echábamos algo en falta en su sonido, pero después hemos comprobado que algunos de esos presuntos problemas se debían a un cableado inadecuado. Es fama, por ejemplo, que los cables de plata tienden a decantar el sonido del equipo hacia un mayor brillo, con mejores agudos e incluso sibilancias. Al margen quedan los cables mal llamados Hi End que incorporan unas cajitas (a veces simples ferritas) que interfieren su recorrido. A estos últimos se los acusa de ecualizar la señal por medios ajenos al propio cable.

Independientemente de que se crea o no en la diferencia entre cables, un buen cable debe reunir varios requisitos: debe ser flexible para soportar ligeras dobleces sin que sufra daño alguno, pero sin caer en la flaccidez; debe tener un mínimo de grosor para garantizar una correcta transmisión de la corriente; los conectores (en el caso de los cables de interconexión) deben encajar firmemente en las salidas y entradas de los aparatos; es recomendable que estén libres de oxígeno (OFC), ya que así se retrasa su corrosión interna; por el mismo motivo, los conectores deben estar bañados en oro, que alarga su conservación. También es conveniente que estén formados por hebras numerosas y finas, para que la rotura de algunas sea deleznable dentro del conjunto. Finalmente, se recomienda que los cables sean lo más cortos posible, y en todo caso entre 0,5 y 3 metros de longitud para los de inteconexión (salvo en el caso de los balanceados, pensados para tiradas más largas) y hasta 20 o 25 metros para los de altavoz.

Algunos aficionados opinan que la orientación de los cables puede alterar el sonido, y en efecto hay fabricantes que imprimen unas flechas de dirección sobre ellos para conectarlos de una determinada manera. También hay quien sostiene que los cables se ruedan, es decir, que no empiezan a rendir hasta que no ha pasado un cierto tiempo de uso. Existen, incluso, aparatos eléctricos diseñados para acelerar este rodaje. Nosotros no hemos sabido ver diferencias entre cables según dirección y rodaje, pero ahí queda esta observación para quien quiera experimentarlo.


CABLES RCA o NO BALANCEADOS

Son los más frecuentes. Fueron patentados por la Radio Corporation of America en 1940, y su uso, extendidísimo en el mercado doméstico, empieza a competir ahora con las tomas XLR o balanceadas, que incorporan cada vez más aparatos HiFi. Está formado por dos cables: el cable blanco o negro transporta la señal del canal izquierdo (o la señal en monoaural), mientras que el cable rojo transporta la del canal derecho. En casi todos los lectores, previos y amplificadores, la toma blanca se sitúa en la hilera superior y la roja en la inferior, si es vertical; si las tomas se alinean de forma horizontal (como en muchos lectores), la roja está a la izquierda y la blanca a la derecha según se mira de frente. Es una buena referencia si uno se ve oblidado a conectar las tomas a ciegas, guiándose solo por el tacto de sus dedos. Hay que advertir, sin embargo, que algunos fabricantes, como Naim, invierten el orden no se sabe por qué motivos. Puede parecer una obviedad, pero conectar correctamente los cables es fundamental, ya que, aunque el sonido no sufrirá degradación alguna, la distribución de los instrumentos a derecha e izquierda es fundamental en muchas grabaciones, como en el caso de la música orquestal.

Como ya se ha dicho, un buen cable debe ser ligeramente flexible sin ser fláccido, deben evitarse las dobleces bruscas sobre un punto de su trama, debe estar formado por hilos libres de oxígeno, numerosos y finos para que su rotura o degradación afecte en lo mínimo al sonido, conviene que esté bien aislado de contaminación eléctrica y sus conectores, bañados en oro, deben encajar en las tomas con presión suficiente. Nunca deben extraerse estirando del cable, pues los hilos podrían desprenderse del cabezal aunque no nos percatemos de ello.


CABLES BALANCEADOS, EQUILIBRADOS, CANNON o XLR

Se utilizan en entornos profesionales donde las largas tiradas pueden degradar la señal. Están formados por dos cables (derecho e izquierdo). Cada conector está formado por tres pins o patillas (pantalla, ida y vuelta). En principio, no son necesarios en recorridos cortos, pero son cada vez más habituales en equipos HiFi, y especialmente en las fuentes (lectores y DACs). La señal suele salir a mayor volumen que a través de tomas RCA, lo que en principio es algo bueno porque no tendremos que forzar tanto el amplificador para alcanzar el volumen deseado. Otra de las ventajas de este cable es que conecta en su toma haciendo clic en un pestillo, con lo que no sufre las presiones de un RCA al conectarlo y desconectarlo. Además, está diseñado para burlar las interferencias que pueden afectar a los cables RCA. Muchos aficionados prefieren esta conexión porque ofrece un sonido más claro y detallado, pero las polémicas acerca de este punto están a la orden del día.

CABLES DE ALTAVOZ

Se les aplican las mismas recomendaciones que a los cables RCA: flexibilidad, grosor suficiente (1,25 a 2,5 mm), aislamiento frente a interferencias, hebras numerosas y flexibles libres de oxígeno. Se pueden conectar pelando el cable y aprisionándolo en las tomas directamente: de esta forma se garantiza un contacto pleno y directo con las hebras, pero la parte pelada queda expuesta a oxidación y en este caso es aconsejable revisar las conexiones periódicamente. Si la parte expuesta ha ennegrecido, bastará con pelar 2 cms de cable nuevo y volver a conectar. Se puede estañar la punta del cable con un soldador y un poco de hilo de estaño para evitar que el extremo se deshilache y facilitar su así su conexión y desconexión.

Casi todos los altavoces y muchos amplificadores admiten otras formas de conexión. Las más populares son las bananas y las espadas u horquillas. En ambos casos, el cable pelado se atornilla o se suelda en su interior. La principal ventaja es que facilita su conexión y desconexión, que puede ser un poco engorrosa si usamos cable pelado. El inconveniente más importante es que las bananas y espadas no dejan de ser un elemento interpuesto que interfiere en el paso de la señal. Además, estas suelen estar bañadas en oro para evitar su corrosión, pero el oro tiene peor conductividad que el cobre, con lo que es posible que la señal sufra degradación. A menudo, por suerte, la influencia de las bananas y espadas es imperceptible, y ese es el mejor servicio que pueden hacerle a un equipo.

Algunos recomiendan no enrollar el cable de altavoz sobrante, sino repartirlo por el suelo; a veces también se aconseja mantenerlos alejados de los cables de corriente, para evitar interferencias; según algunos, conviene incluso separarlos del suelo para evitar su contacto con la tierra y sus posibles ruidos eléctricos. Nosotros hemos probado todas estas fórmulas pero no hemos notado diferencias. Ahí queda para quien desee experimentarlas por sí mismo.

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BIAMPLIFICACIÓN Y BICABLEADO

La mayoría de los altoparlantes tiene cuatro bornes para conectar los cables: dos positivos y dos negativos (un positivo y negativo para agudos, un positivo y negativo para medios y graves). Los bornes de agudos están unidos a los de medios-graves por medio de una pieza metálica o puente que transmite la corriente entre ellos. Es decir, que basta con conectar dos cables para alimentar los cuatro bornes (para entendernos), pues esa perilla metálica los comunica. A partir de aquí, tenemos varias opciones extra: podemos bicablear, es decir, sacar cuatro cables del mismo amplificador y conectarlos a los cuatro bornes. Ninguno de nosotros ha apreciado mejora alguna usando este sistema, pero algunos aficionados dicen que ellos sí lo han notado, de modo que puede experimentarse sin compromiso. Algunos amplificadores, además, tienen no cuatro, sino ocho salidas de altavoces: SYSTEM A y SYSTEM B. En principio, la salida B está pensada por si tenemos altavoces en otra habitación y queremos que los alimente el amplificador principal, pero algunos aficionados aprovechan esas salidas para bicablear. En este caso, recomiendan que los cables que salen de SYSTEM A vayan a los bornes de medios-graves, pues suelen ofrecer más calidad y potencia, mientras que los cables que salen de SYSTEM B vayan a los bornes de agudos, mucho menos exigentes. Como hemos dicho, lo hemos probado y no hemos notado mejoras, pero cada experiencia es un mundo.

Esquema de bicableado
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Por otra parte, biamplificar consiste en usar dos amplificadores a la vez: uno para agudos, otro para medios-graves. Por supuesto, esto exige usar dos amplificadores de potencia (no integrados) idénticos o al menos del mismo fabricante y con el mismo voltaje de salida, y un preamplificador para controlarlos. En caso de que los amplificadores tengan potencias distintas, el de mayor potencia debe alimentar los bornes de medios-graves, y el más débil los de agudos. En este caso, a diferencia del bicableado, las diferencias son significativas y perceptibles, pues se consigue mucha más potencia, que suele equivaler a mayor dinámica, mayor control, mejor claridad y graves de más calidad. En muchos casos, no obstante, hemos comprobado que biamplificar solo tiene sentido con cajas muy exigentes (por dimensiones y baja sensibilidad), y a menudo es preferible (y más barato) usar un solo amplificador más potente en lugar de un previo y dos etapas independientes. Pero, como hemos dicho, esa es solo nuestra experiencia compartida (bueno, en este caso Ramón disiente, pero no se lo tendremos en cuenta).

Esquema de biamplificación
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Cuando se bicablea o se biamplifica, debe retirarse la pieza metálica (puente) que une los bornes. Si no, la operación no tiene sentido.




No nos cansamos de recordar que siempre que se manipule un cable TODO EL EQUIPO DEBE ESTAR APAGADO (no en Standby), incluso desconectado, y a ser posible debe dejarse pasar un minuto para que se descarguen los componentes eléctricos. Uno de nosotros ya se llevó un susto una vez (y así se quedó).

 

Que wena info. Justo lo que estaba buscando!!

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