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Philips BDP9500 (500 euros)


Juanca80s

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[b]Fuente:[/b] Revista CEC (N° 76)

[img]http://www.revistacec.com/articles/ima_banc/76bp_031.jpg[/img]
[img]http://www.revistacec.com/articles/ima_banc/76bp_032.jpg[/img]

Ha transcurrido algo más de un año desde que tuve ocasión de probar un lector del fabricante holandés Philips. En aquella ocasión, se trató del BDP7200 que pertenecía a segunda generación de reproductores BD y que se encontraba en la zona media de su gama. A diferencia de entonces, el modelo que presentamos en estas páginas es el más sofisticado y el de más altas prestaciones de su repertorio actual compuesto por cuatro modelos, que arranca en el más modesto BDP3000, continúa con los BDP7300 y BDP7500 para finalmente llegar a nuestro protagonista, el BDP9500.

Las diferencias entre el 9500 y su inmediato inferior son importantes en los aspectos más relevantes. Como veremos en los siguientes párrafos, la construcción y los materiales empleados en el primero son netamente superiores a los del 7500, y otro tanto sucede con la elección de chips de procesado de vídeo, que en el 9500 incluye el QDeo Kyoto-G2, buque insignia de Marvell, o la selección de los muy apreciados convertidores de audio digital a analógico (DAC) Burr-Brown para todos y cada uno de los canales. En concreto, dispone de cuatro convertidores estéreo PCM1754 para las salidas multicanal y un PCM1798, de prestaciones aún superiores, dedicado en exclusiva a la salida estéreo. No hay que dejar de señalar que a esto todavía se añade una esmeradísima sección de audio analógico.

El diseño de este reproductor BD es muy similar al de su hermano antes citado, con él comparte diseño del frontal pero, eso sí, casi doblando su altura (56 mm Vs 91 mm), debido no sólo a tener una mayor sección sino también a disponer de unos “pies” que el fabricante define como “Hi-Fi”. La “cara vista” está dividida horizontalmente en dos zonas, la superior aparenta ser de cristal, si bien en realidad, como no podía ser de otra manera por su menor fragilidad, se trata de plástico transparente que en función de la luz recibida da la impresión de ser un espejo. Es sobre esta superficie donde encontramos el botón de encendido, la pantalla de información de grandes dígitos y fácil lectura incluso a buena distancia, cuya intensidad de brillo puede ser atenuada a través de una de las opciones del menú, y finalmente los tres únicos botones de control disponibles –apertura/cierre de la bandeja, reproducción y parada– que disponen de un sensor de tacto, en lugar de los más convencionales que se accionan por presión, y apenas resultan visibles mientras el equipo no esté encendido. En la mitad inferior del frontal se encuentra casi oculta la bandeja para los discos, y digo “casi”, ya que de no ser por la inscripción en blanco que nos informa de que nos hayamos frente a un lector Blu-ray, a poco que nos separemos de la unidad resulta imposible de localizar. En la parte inferior derecha también se dispone de un puerto USB semicamuflado detrás de una tapa corredera que actúa de protección y evita la entrada de polvo.

No es corriente encontrar un equipo del precio de este Philips con un aspecto tan mimado en todos los sentidos. Lo habitual es que para disfrutar de un “cuerpo” fabricado en aluminio cepillado como el suyo haya que invertir un capital bastante mayor y en su lugar se nos ofrezca una más modesta “chapa” mejor o peor acabada. El empleo de este metal aporta una prestancia que hará sentirse orgulloso a sus propietarios y da una muy agradable sensación de solidez y durabilidad.

De nuevo, frente al 7500, el 9500 tiene algo más de profundidad (23 mm) y un peso que aumenta desde los 2,85 Kg del primero hasta los 4,2 Kg del segundo, es decir, superior en un 47%. El incremento de peso responde al empleo del chasis de aluminio, las mayores dimensiones y la presencia en su interior de una fuente de alimentación lineal con transformador toroidal en sustitución de la común fuente de alimentación conmutada, un lujo muy escaso entre los lectores BD.

La parte posterior hace gala de un acabado que mantiene el mismo esmero que la frontal, no por ser menos visible se le ha prestado menos atención, sorprendiéndonos con detalles como sus excelentes conectores chapados en oro o incluso la utilización de tornillería de cobre. La conectividad disponible incluye HDMI (por supuesto, V. 1.3), vídeo por componentes, vídeo compuesto (en vías de extinción, pero útil como elemento de último recurso en caso de tener problemas de configuración con nuestro visualizador), salidas de audio digital coaxial (S/Pdif) y óptica (Toslink), salida dedicada estéreo RCA, salida analógica multicanal 7.1 y un puerto de conexión a red de área local RJ45. Al incluir una memoria interna para las funciones propias del perfil 2.0 de la especificación Blu-ray (BD Live), no se ha considerado necesario añadir un segundo puerto USB en la parte posterior. Para concluir este apartado, no se puede dejar de mencionar la salida de refrigeración que, como veremos más adelante, tiene cierto protagonismo en el funcionamiento de este reproductor.

En resumen, podemos decir que el objetivo de conseguir un diseño minimalista, de formas y líneas sencillas, y gran clase está plenamente alcanzado, logrando una presencia y elegancia muy destacables sin renunciar a la originalidad ni pecar de simplicidad exagerada.

En algún sitio había recortar presupuesto y en el sorteo le tocó al mando a distancia. Realizado íntegramente en plástico se antoja un tanto por debajo, en cuanto a lujo se refiere, de la unidad principal. En mi opinión, incluso a costa de aumentar el precio, no habría estado de más incluir un mando al menos parcialmente construido en aluminio y dotado de iluminación. La distribución de las teclas tiene ciertas peculiaridades que no me han terminado de convencer. Por citar algún ejemplo, el botón de acceso a los menús se encuentra en la parte superior lejos del alcance natural de nuestro pulgar, y algo similar ocurre con los de cambio de subtítulos o pista de audio, pero en este caso en la parte inferior, lo que obliga a un gesto forzado para poder accionarlos. Siendo los botones mencionados de uso bastante frecuente, me parece que hubiese sido más lógico ubicarlos en la zona central del mando para así facilitar su uso de forma más intuitiva. Otra “peculiaridad” que me ha resultado incómoda en más de una ocasión es que hayan situado el botón de paro entre los de avance y retroceso rápido, cuando lo habitual es que sea el “play” el que se halle en esa posición, así tras avanzar para pasar cierta secuencia he detenido la reproducción. En el caso de los DVD, esto no supone mayor problema porque al pulsar el “play” volvemos al punto donde nos quedamos, pero no sucede lo mismo con los Blu-ray, con los que tenemos que volver a pasar por los menús desde el principio, lo que resulta ciertamente frustrante. Con el uso, uno se acaba acostumbrando y se reduce el número de ocasiones en que nos encontramos este problema, lo que no quita que se agradeciese una distribución de botones más “estándar”.

Quizás el elemento más importante en la ergonomía de los lectores BD sea la velocidad general de funcionamiento, es decir, encendido, carga/lectura, salto de pistas, acceso a menús que utilicen Java o apagado. En este sentido, el BDP9500 se sitúa en un término medio entre lectores de sus rivales como el Sony BDP-S760 o el Harman Kardon BDP-10, probados recientemente, y los super-rápidos como el JVC XV-BP1. El tiempo de arranque desde el estado de espera (standby) o desde que presionamos en el mando el botón de expulsión hasta que vemos el menú de inicio en pantalla (sin disco en el lector), oscila entre los 15 y los 17, lejos de los escasos 3 segundos del XV-BP1. Por el contrario, la velocidad de carga de discos DVD es rápida y en ningún caso he visto que precise más tiempo que mis lectores DVD. Otro tanto se puede decir de los discos BD en los que, a pesar de no seguir disponiendo del JVC, estoy convencido de que no se le aleja demasiado y resultaría algo más rápido que los otros reproductores mencionados.

Otro factor importante para una buena ergonomía es el silencio de funcionamiento. Ante la pregunta de ¿cómo se defiende el Philips en lo que al ruido se refiere? La respuesta es “depende”. Me explico, de las dos posibles fuentes de ruido, la mecánica de lectura y el sistema de refrigeración, la primera resulta audible a la hora de encender el equipo o cargar un disco, pero es completamente inaudible durante la reproducción. La segunda, el ventilador, en absoluto silencio llega a ser perceptible como un “mmmmmm” de baja frecuencia, pero ni sucede siempre, ni, en mi opinión personal, su intensidad o volumen llegan a ser molestos o distraer. No obstante, las exigencias de cada uno son diferentes y es posible que haya quien atribuya más importancia a este hecho que yo.

La inclusión de puertos USB en los lectores BD hace que cada vez se les exija más en cuanto a sus funciones de reproductores multimedia, al resultar muy sencillo conectarles un dispositivo externo de almacenamiento, ya sea una memoria flash o un disco duro. El repertorio de formatos que el BDP9500 es capaz de leer cubre de sobra los más habituales en audio y vídeo, MP3, WMA, JPG, WMV, DiVx (Ultra) o incluso contenedores MKV, con la limitación que impone su incapacidad de reconocer discos formateados bajo el sistema NTFS, es decir, que al recurrir como máximo al sistema FAT32 el tamaño mayor de los ficheros será de 4GB.

El menú del BDP9500 se ajusta a la tradición Philips de simplicidad y facilidad de uso. Para mi gusto, en este caso se ha simplificado en exceso y hubiera estado bien que se permitiese mayor capacidad de configuración, como elegir el formato de salida, tipo de desentrelazado, nivel de reducción de ruido, frecuencia de corte del subwoofer, etc. Igualmente, sería muy de agradecer que cuando recorremos un menú y llegamos al último elemento, en lugar de tener que recorrer la lista en sentido inverso para volver al primero hubiese la posibilidad de avanzar saltando al principio como si se tratase de un bucle, con lo que se evitarían muchas pulsaciones innecesarias.

Como sustitución de la configuración de elementos independientes se nos ofrecen varios modos predefinidos que activan distintas funciones del chip QDeo, podemos así elegir desde la señal pura sin procesado hasta el modo “Optimizado” pasando por “Internet video”, “Documental” y “Animación”. En alguno de los casos, las diferencias son lo bastante sutiles como para pasar desapercibidas a la mayoría de los usuarios. Comparando los dos ejemplos más extremos, sin procesado y optimizado, se aprecia cómo se fuerzan los tonos de los colores y se aumenta el contraste, algo que añade “impacto” visual pero resta precisión al original. También se incluye cierta reducción de ruido que afortunadamente no se traduce en una pérdida de nitidez. Personalmente, opté por desactivar las optimizaciones y mantener la fidelidad al original, pero siempre es recomendable al menos probar antes de decidir sobre su empleo.

Siendo el QDeo el único de los chips de “prestigio” que me quedaba por probar, tenía mucha curiosidad por ver cómo se desenvolvía tanto en pruebas sintéticas como en test con contenido real. Comenzando por lo positivo, el Philips se encuentra completamente libre de errores de decodificación (ICP y CUE), es imposible saber si es debido al chip MPEG o a un filtrado posterior dentro del QDeo, pero como lo importante es el resultado final, punto positivo logrado. Otra gran virtud del 9500 es el filtrado de diagonales, como se puede comprobar en los test de agujas rotantes de los discos HQV, las pruebas se superan con la máxima nota en todos los formatos de definición estándar y alta definición y en la práctica resulta harto difícil percibir ningún diente de sierra con contenido real.

La detección de los distintos tipos de cadencias posibles en discos DVD no llega a la altura de lo logrado por sus rivales de HQV, Sigmadesigns o ABT. Las cadencias más habituales, 2:2 y 2:3 (NTSC), son siempre rápida y correctamente detectadas y en el caso del PAL la de Telecine A sucede lo mismo. Sin embargo, no es capaz de detectar las cadencias menos frecuentes (algunas incluso “exóticas”) presentes en los discos de pruebas, como el poco común Telecine B, o tampoco los fallos en las codificaciones (Bad edits, Speed) con la misma precisión que sus competidores. Un punto en el que lo visto en pruebas sintéticas no se correspondía con lo observado en películas en soporte DVD es la detección de cadencias mixtas, como ocurre en ocasiones con los subtítulos. Ésta era correcta al emplear los DVD de HQV, pero con algunas películas me encontré con el efecto peine en los caracteres de los subtítulos. Para quienes posean un proyector con lente anamórfica o un televisor en formato 21:9, el 9500 dispone de una opción en el menú que permite desplazar los subtítulos desde la franja negra inferior a la parte baja de la imagen permitiendo optimizar ésta. No sucede lo mismo con el BD de HQV, en el que se detectan y procesan correctamente todos los formatos evitando pérdidas de resolución. En cualquier caso, gracias a la inclusión de un modo de salida “nativo” -que permite el envío de la señal tal como esté almacenada en el disco, en aquellas raras ocasiones en las que sea necesario- si se dispone de un visualizador o receptor que incorpore un chip más potente, podremos procesar externamente el material que se le escape al QDeo.

Para terminar, cabe mencionar el elevado nivel del escalado que muestra nuestro protagonista, capaz de ofrecer una gran definición libre de efectos secundarios negativos, como el aumento de ruido de vídeo o dobles contornos.

[b]CONCLUSIÓN[/b]

Ponderando sus pros y contras, el Philips BDP9500 inclina la balanza de forma clara hacia el lado positivo. Lo que se nos ofrece por 500€ es mucho y muy bueno: diseño, materiales y tecnología de primer orden. Como es nuestra labor, buscamos todos los puntos débiles de cualquier producto y al no existir un aparato perfecto siempre habrá algo que comentar. Sin embargo, en esta ocasión, si comparamos los puntos débiles con los fuertes, la relevancia de los primeros es manifiestamente menor. En resumen, nos encontramos ante un equipo claramente recomendable como fuente de un sistema de gama alta.

[b]NOS GUSTA[/b]

- Construcción ejemplar.
- Elección de chips de vídeo y audio.
- Excelentes prestaciones en general.

[b]MEJORABLE[/b]

- Velocidad de funcionamiento inferior a la de algunos rivales.
- Menús con pocas opciones.

[color="#FF0000"][b]NOS CONTESTA[/b][/color]
Gonzalo Condés de Bethencourt, Senior Manager PR Iberia Media & Campaign Evaluation Sr. Manager. Para poder disfrutar de la mejor experiencia de cine en casa, es necesario disponer de la mejor calidad de imagen y también del mejor sonido. Este reproductor Blu-Ray de Philips ofrece un rendimiento y un diseño inmejorable gracias a su procesador de vídeo Qdeo™ y a su espectacular diseño en aluminio. Este equipo es, además, muy fácil de utilizar, gracias a sus controles táctiles para un acceso sencillo y a sus menús intuitivos. Es la pareja perfecta para un televisor Ambilight.

[b]FICHA TÉCNICA[/b]

DISCOS REPRODUCIBLES BD-Video, BD-ROM (v2), BD-R/RE, DVD-Video, DVD-RAM, DVD-R/-RW/-RW DL, DVD +R/+RW CL, CD-Audio, CD-R/RW. FICHEROS REPRODUCIBLES JPEG, MP3, AVI (DiVx Ultra), WMV y MKV. FORMATOS DECODIFICADOS Dolby Digital, DTS, Dolby Digital Plus, DTS-HD High Resolution, Dolby TrueHD, DTS-HD Master Audio, PCM. CONECTIVIDAD Salidas de vídeo HDMI (1.3), componentes y vídeo compuesto. Salidas de audio 1 analógica estéreo y 7.1 analógica, digital óptica (EIAJ-Toslink), digital eléctrica (S/PDIF). Otras conexiones Ethernet (10Base-T/100Base-TX), 1 Puerto USB. CONSUMO MÁXIMO 25w. DIMENSIONES 437 x 268 x 91 mm. PESO 4,2 kg. DISTRIBUYE Philips (915669544).

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